En el extremo de la actual ciudad de Salé podemos encontrar una edificación construida en 1261 por el Sultán merinida Abu Yusuf Yaqub ben Abd al-Haqq. Más tarde en el siglo XVII (bajo el reino de Sidi Mohamed ben Abdallah) se reconstruyó como fuerte y para garantizar la defensa.
Según cuentan también funcionó como prisión pirata durante el periodo en el que los moriscos expulsados de España se dedicaron a la piratería desde aquí.
Su nombre viene debido a un recuerdo triste para los habitantes de la ciudad. En 1260, treinta y siete barcos de la flota castellana del rey Alfonso X el Sabio atacaron la ciudad, sorprendiendo a sus habitantes durante una fiesta local. Se produjo una gran masacre y 3000 de sus habitantes fueron llevados a Sevilla como esclavos.
Al lado hay un inmenso cementerio musulmán y otro edificio que ahora funciona como hospital psiquiátrico.
El acceso se puede hacer pagando una pequeña contribución. Se puede visitar la parte superior del fuerte y los sótanos.
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